La salud como un proceso vivo

Mi salud, la salud de la comunidad, la salud del planeta…

(por Aua, Miguel Plaza, diciembre de 2020)

Piensa por un momento (date unos 15 segundos) en qué entiendes por salud…

Es posible que te ronde una respuesta rápida, casi automática, del tipo “no estar enferm@” (también puede ser que te hayan venido otras respuestas).

A nivel social, la salud viene a menudo entendida como “la ausencia de la enfermedad”, pero… ¿ello quiere decir salud? La salud es un proceso, algo vivo y dinámico, que tiene que ver no sólo con que estés enferm@ o no, sino con tu salud fisiológica y corporal en un sentido amplio (cómo te alimentas, la actividad que haces, tu descanso, tu estado de forma…), con tu salud mental, tu salud espiritual, con las relaciones que construyes y la salud de tu comunidad, con el aire que respiras… La salud es un proceso con muchas variables y que no puede ser reducido a estar enfermo o no estarlo, ya que tiene que ver con construir y generar salud desde las prácticas cotidianas.

Tu salud está relacionada con muchas otras saludes o conectada a ellas: a la de tus personas más allegadas o con las que convives cotidianamente, a la de tu comunidad, a la del ecosistema en el que vives, etc. La esperanza de vida sube, la tecnología médica se desarrolla más y más y esto tiene una parte a celebrar. Y a la vez… el estado de salud de las personas baja en muchos casos por su sedentarismo, por el estrés, por la soledad, por el aire que respiramos, por el miedo, por la pérdida de raíces con nuestro entorno o comunidad, por un vacío interior, etc.

Vivimos un momento social e histórico que nos pone cada vez más de manifiesto la salud como un proceso, como un fenómeno interrelacionado. Esto nos apoya a entender la actual situación social y sanitaria con un prisma amplio. No se trata de lo que hace o deja de hacer un virus, si no de implicaciones mucho más profundas: cómo generar en este momento una buena salud mental individual y colectiva, una red de apoyo, cómo escucharnos más en qué necesitamos como comunidades, barrios o vecindados para vivir esta situación, etc. Pasos que tienen que ver con construir una sociedad que sostiene la vida y genera salud: salud de los seres, de la comunidad, de los vínculos, salud de los ríos y océanos, de los ecosistemas, del planeta.

En este momento histórico parece más evidente que nunca que una mirada reductora (cuántos positivos hay al día, qué hace el PIB…) y el afán de analizar las cosas hasta dividirlas en elementos desconectados de su conjunto, sirve sólo para entender parcialmente la situación, pero poco para entender la salud como proceso.

Si “todo vuelve a la normalidad…” todo vuelve a un escenario de escasa sostenibilidad y la bomba se prepara de nuevo, y esto tiene poco que ver con generar salud. Es importante entender qué le pasa a la biodiversidad y a qué ritmo la perdemos, cómo cada vez hay más agua contaminada que ya no puede ser bebida, como cada vez hay menos tierra virgen que sirve de punto de restauración de los ecosistemas… Y si vamos al ámbito humano, es importante comprender cómo la carencia de raíces con nuestro entorno nos debilita y nos desconecta, pues entendemos a menudo nuestra casa como cuatro paredes y no como el ecosistema que nos contiene (sus bosques, prados, ríos y acuíferos, fauna y flora…), o cómo nos debilita dejar de ser parte de una comunidad y carecer de relaciones de apoyo mutuo o poder contar con esta comunidad en la cotidianidad. Cómo la cantidad y lo material a veces no nos sacia y sigue dejando un vacío.

En estos momentos históricos hay un regalo latente que tiene que ver con entender más la salud como un proceso integral, un proceso va mucho más allá de unos datos o de atender únicamente a una de las piezas del puzzle. Éste es, de algún modo, un momento para la sanación, para revertir un daño causado a La Tierra y la vida y cultivar otras prácticas. Para ello, es importante comenzar a entender la salud como un proceso de generar salud y prácticas cotidianas saludables y no sólo de que no exista lo que llamamos enfermedad.

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